Principales regiones mineras actuales y potenciales futuras

Región Central

Las actividades mineras más importantes del país se localizan en la región Central. Las más significativas entre ellas son: 1) la explotación de ferroníquel en la provincia Monseñor Nouel, realizada por Falconbridge Dominicana; 2) la explotación de oro y plata en la provincia Sánchez Ramírez, llevada a cabo por la empresa Pueblo Viejo Dominicana Corporation, y 3) la explotación de cobre y zinc de la Corporación Minera Dominicana, localizada en el municipio de Maimón, provincia Monseñor Nouel. Otros productos mineros no metálicos propios de la región son: arcilla, arena silícea, feldespato y mármol.

En esta región existe un excelente potencial geológico para posibles yacimientos de oro, plata y metales básicos. En el área de los minerales industriales existen reservas no explotadas de arcilla, roca caliza, arena silícea y feldespato.

Región Sur

Las principales actividades mineras en esta región se concentran en las provincias Barahona y San Cristóbal; también se encuentran en menor intensidad en la provincia Pedernales, en Boca Chica y el Distrito Nacional. Se extrae yeso, sal, mármol, travertino, sílice, roca caliza y Larimar (gema semipreciosa) en Barahona. En las demás provincias se extrae roca caliza para diferentes usos.

En toda la región hay un alto potencial para la explotación y aprovechamiento de roca caliza. En las provincias San Cristóbal y San Juan existe un potencial geológico relativamente importante para encontrar posibles yacimientos metálicos. En la provincia Pedernales se registran grandes reservas explotables de bauxita, con cierto contenido de Elementos de Tierras Raras.

Región Este

La actividad minera en esta región consiste en la extracción de roca caliza para la producción de agregados destinados a la industria de la construcción y a la fabricación de cemento. En la provincia Samaná existe un excelente potencial para la explotación de mármol. En toda la región hay potencial para la extracción de roca caliza y roca volcánica para la producción de materiales destinados a la industria de la construcción. En las provincias El Seibo y Hato Mayor existe un ambiente geológico favorable para posibles depósitos de oro y metales básicos.

Región Norte

Las principales actividades mineras en esta región están en el área de los minerales industriales. Se producen arcillas, arenas silíceas y roca caliza para la producción de cemento en la provincia Santiago. En las provincias Puerto Plata y Santiago se extrae ámbar y lajas de rocas para fines ornamentales.

La región tiene muy buen potencial para la producción de puzolana para la fabricación de cemento y de roca caliza para varios usos; también arcillas y arenas silíceas. En las provincias Santiago, Dajabón y Santiago Rodríguez existe potencial geológico relativamente importante para posibles yacimientos de oro, plata y metales básicos.

Yacimientos de Ámbar en la República Dominicana 

El ámbar es una resina fósil, no un mineral, de gran valor estético, endurecida por el tiempo y los procesos geológicos, procedente de algunos tipos de árboles coníferos. Pertenece al grupo de las gemas orgánicas como: azabache, perlas, corales, etc. El ámbar dominicano se deriva de la fosilización de la resina del árbol Hymenaea courbaril (algarrobo). Los colores intensos que identifican el ámbar de la República Dominicana son el amarillo, en dos variedades, y el azul, de singular belleza, y otros.

El ámbar se encuentra principalmente en las Cordilleras: Septentrional y Oriental. En la  parte de la Cordillera Septentrional, entre Santiago y Puerto Plata, pudiéndose distinguir en dos distritos. En el Distrito Norte, el ámbar está localizado en las secciones Juan de Nina y Rancho Ambrosio. En el Distrito Sur, en las secciones de Palo Alto, Palo Quemado y La Toca.

Distrito Norte. Localizado en las secciones Juan de Nina y Rancho Ambrosio. Cuando se compara con el ámbar del Distrito Sur, el ámbar de este distrito tiende a ser más frágil y a romperse con el calor. En este distrito se encuentran tres variedades de ámbar, las cuales se describen a continuación:

  • Un ámbar amarillo pálido y claro; extremadamente frágil, suave, el cual no contiene materia vegetal ni insectos.
  • Un ámbar amarillo menos frágil, un poco más duro, con fracturas internas y materia vegetal.
  • Un ámbar azul bastante duro, con inclusiones de impurezas (todo el ámbar azul contiene algunas impurezas).

El ámbar azul es más raro que las dos variedades amarillas, y las tres variedades de ámbar pueden distinguirse unas de otras por el olor (el ámbar puede quemarse como el incienso).

 Distrito Sur. En este distrito se incluyen tres secciones:

  • Sección de Palo Alto. El ámbar de Palo Alto es casi todo amarillo, contiene considerables restos vegetales, es bastante frágil, muy fracturado, y contiene al menos 10 veces más insectos que el ámbar del distrito Norte. Se funde en una forma diferente del ámbar del Norte, y huele casi como el ámbar de La Toca. Existe muy poco ámbar negro. Aunque hubo pequeñas canteras del Gobierno en Palo Alto hace muchos años, todo el ámbar en la región se obtiene a través de un minado a mano. La Toca está localizada 4.5 km, a lo largo del rumbo desde Palo Alto y ambas minas están abajo de una arenisca masiva, sugiriendo que las dos localidades pueden estar incluidas en un mismo horizonte estratigráfico.
  • Sección La Toca. El ámbar de esta sección es el más variado, incluyendo algunas de las mejores y de las peores piezas de ámbar, pero generalmente es bastante duro, no muy fracturado y contiene más insectos y vegetales que el ámbar de cualquier otra sección. El ámbar rojo también se encuentra aquí, si bien la coloración roja es una oxidación superficial, cuya cubierta puede ser pulida, dejando el ámbar amarillo debajo.
  • Sección de Palo Quemado. El ámbar de esta sección, aun cuando contiene muy pocos insectos y pocos vegetales, es considerado como el mejor ámbar del país, lo que se debe a que usualmente es limpio, con muy pocas fracturas, bastante duro y poco frágil. Exhibe pequeños patrones de tipo ondulado con algunas trazas de color y se nota una gran variación de colores que incluye el rojo (también es el que mejor huele). Algo del ámbar de la sección se encuentra fracturado, al ser extraído con machetes (una práctica muy común).

En la Cordillera Oriental se encuentran importantes yacimientos y extracciones de esta piedra/gema semipreciosa, con colores amarillo, verde, rojo y azul, encajado en la Formación Geológica Yanigua, específicamente en la zona de El Valle, Provincia Hato Mayor.

Yacimiento de Larimar en la República Dominicana

El Larimar es un silicato hidratado natural de sodio y calcio, considerado como un mineral pectolita, producto de eventos volcánicos, encontrándose en forma de cristales aciculares de brillo sedoso y nacarado y color blanco azulado. Es una piedra semipreciosa de color azul marino, azul verdoso y a veces blanco lechoso, originaria de la República Dominicana, no encontrándose esta pectolita hasta el momento, en ningún otro lugar del Planeta. Esta particularidad se debe a las especiales circunstancias geológicas que se congregan en el yacimiento dominicano.

La región más importante de Larimar, se sitúa en el paraje Los Chupaderos, sección Los Checheses, a unos 10 kilómetros al suroeste de la ciudad de Barahona, en la región suroccidental de la República Dominicana. Aquí se encuentra un pequeño complejo volcánico básico, constituido fundamentalmente por basaltos y rocas porfídicas con gran alteración, encajadas en la Formación Geológica Domisseau. En su interior se encuentran concentraciones, en pequeños bloques, de un mineral de color azul, característico de la pectolita o Larimar de nuestro país.

Muchas de las pectolitas azules o Larimar se encuentran in situ, es decir en el propio lugar donde se formaron. Otras, en cambio, como consecuencia de la erosión superficial, se desprendieron y fueron, poco a poco, arrastrados por el agua en las pendientes; como es el caso del desplazamiento del Larimar que se condujo al Río Bahoruco, terminando en el Mar Caribe.

El vocablo Larimar (como nombre comercial), se deriva del nombre propio Larissa, hija del señor Miguel Méndez (artesano de piedras semipreciosas, quien le otorgó el apelativo a este tipo de pectolita) y Mar por el color característico del Mar Caribe, de la costa de Barahona.